El 20 de septiembre de 2015, regresé a la orilla del río en Mitú, para realizar una acción ritual relacionada con la serpiente mítica y con el glifo que había calcado. Sucedió así: la noche anterior, boceté sobre papel de seda el recuerdo ondulante de la serpiente de piedra. Salí a caminar por la orilla del río con el ánimo de encontrar un sitio plano donde pegar el boceto y trabajarlo con tinta negra. De pronto, vi la canoa panza arriba y de inmediato pegué sobre su cuerpo de madera el papel, saquee pincel y la tinta china y empecé a dibujar la serpiente, llenándole la barriga de símbolos y gente, usando una especie de "caligrafía petroglífica". Terminado el dibujo, providencialmente apareció un indígena que me ayudó a poner la serpiente al aire y después, en su canoa, la llevamos a la mitad del río donde la metí en la corriente. El agua me la arrebató por pedazos. Así, mi anaconda de tinta navegó hacia el horizonte hasta donde el cielo de dos arco iris se junta con la tierra.
Con esta acción lanzo al agua mi libro titulado Los cantos del chamán, que al día siguiente, con el conjuro del indígena Diácara y su soplo de yopo, presenté y entregué a la comunidad de Mitú, en un acto público realizado en la Biblioteca Departamental José Eustasio Rivera. Los cantos del chamán contiene los dibujos petroglíficos que ilustran el Universo de los Desana, el descenso de la Anaconda ancestral con la gente serpiente, y los mitos y ritos de esta tribu amazónica. Los poemas que acompañan las imágenes son del filósofo Fernando Urbina Rangél.
Performance: Dioscórides
Fotografías: María Cecilia Sánchez.
Canoero: paisano Avelino Souza.
Universidad Nacional de Colombia y Escuela de Artes Plásticas.
Tomado de: https://www.facebook.com/dioscorides1/media_set?set=a.10153743962474225.1073741864.535674224&type=3&__mref=message

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