Por un arte regional

"El arte es belleza y problematización del mundo. En las exhibiciones el público puede hallar obras que lo gratifiquen con sus formas y significados o que contradigan sus más arraigadas certezas; allí podrá ver imágenes que lo sorprendan, materiales y técnicas desconocidas e incluso desagradables. Lo que un espectador encuentra en un espacio de arte no siempre confirma su visión del mundo. El arte es, precisamente, uno de los campos que incide en la transformación de las ideas. Muchas veces el artista anticipó, con sus obras, los cambios en la historia”.
León Ferrari. (Argentina, Buenos Aires 1920-2013)

En la academia, así como en la bibliografía existente en la actualidad, se perciben conceptos y nociones que, por su generalidad, suelen abarcar elementos diversos, e incluso disímiles; hablar de “arte” lleva a precisiones temporales o discursivas como “arte contemporáneo” o “arte conceptual”. Si se considera que cada artista piensa, compone, realiza y comunica su obra desde la visión de su tiempo, y de la manera particular de pervivirlo a partir de un tipo de necesidades artísticas y conceptuales diferentes, se puede asumir el surgimiento de tipos específicos de arte que expresan intereses particulares, determinados por las especificidades históricas y las características geográficas del lugar de producción. Por ello, hablar de “arte latinoamericano” e incluso “arte colombiano” resulta insuficiente no sólo con fines críticos o reflexivos, sino también para la gestión de prácticas artísticas específicas; por ejemplo, en la región Orinocoamazónica existe un interés artístico común, y es menester crear mecanismos de encuentro, diálogo y comunicación entre estas manifestaciones.

Al margen de discursos institucionales, y gracias al surgimiento de nuevos espacios y dinámicas abiertas que permiten la articulación directa entre el espectador y las obras a través del proceso creativo, es posible hablar de un arte contemporáneo orinocoamazónico. Esta mención, que escapa de los espacios tradicionales de validación artística, permite reconocer la existencia de la zona con mayor diversidad étnica y cultural del país en lo que siempre se ha considerado como una gran región homogénea. Surge entonces el choque entre conceptos, como lo urbano y lo rural, lo tradicional y lo contemporáneo y, para este caso en particular, lo étnico y lo occidental, choques de cuestiones, lenguas y lenguajes que constituyen un panorama muy amplio y rico en la configuración del arte regional, debido a la imposibilidad de incorporar un modelo armónico que incluya estos conceptos.

Por otra parte, en términos de la gestión de un arte regional es importante considerar los procesos educativos en torno a sus prácticas. Si tratamos de encontrar centros o dinámicas permanentes de formación en artes plásticas en la Orinocoamazonía, tenemos que afirmar penosamente que han sido nulos. Cualquier iniciativa en este aspecto es adelantada por los programas de extensión de universidades distantes a la región; por ejemplo, gracias a la presión institucional ejercida por los artistas locales, recientemente la Universidad de Antioquia abrió el programa de Profesionalización en Artes, solo para artistas con trayectoria y que no alcanza a colmar las necesidades de formación en artes plásticas, especialmente las contemporáneas. Esta ausencia de escuela o centros de discusión y creación ha mantenido sumida a la región en preconceptos, nociones y métodos relativos al arte más acordes al siglo XIX. Urge entonces la creación de diálogos y encuentros entre el pasado y el presente del quehacer artístico, utilizando acervos y discursos nuevos en la región, integrando lo formal y lo conceptual en la obra, y dentro de una región en permanente crecimiento y transformación, que, no obstante, no se cierra en sí misma sino que se abre al encuentro con realidades y referentes considerados “ajenos”, “foráneos”, contacto que impulsa la construcción de identidad en el reconocimiento de la diferencia.

Nuestra propuesta

Cubo de Rubik
Def. Rompecabezas mecánico, cuyo movimiento es activado por las diferencias de sus partes.

Como investigación curatorial, Identidad en circulación constituye un ejercicio de autoreconocimiento por parte de los artistas que pertenecen a una región específica pero en un país y un mundo globalizado, lo que implica la existencia de fenómenos culturales que van a una velocidad distinta respecto a los procesos locales, y por ende, el desarrollo de dinámicas relacionadas con la validación del arte. Por ello, este proyecto impulsa la socialización y circulación del arte contemporáneo local a nivel regional e internacional, en un movimiento de ida y vuelta entre la Orinocoamazonía y Colorado, EE.UU. Debido a que gran parte de los artistas norteamericanos son de ascendencia latina o extranjera de los Estados Unidos (Asia, Suramérica, Europa oriental, etc.) y sus obras contienen una significativa carga política que expresa problemáticas como el racismo, la xenofobia, el desplazamiento/exilio,  la destrucción medioambiental, entre otros, su inclusión en la muestra aporta una alta riqueza cultural y variedad de percepciones en torno a la identidad, tema central del proyecto.

Debido a las dificultades que afronta la región respecto a la poca existencia de lugares adecuados para el montaje de exposiciones, y a la necesidad de facilitar la itinerancia dentro y fuera del país, se propone el desarrollo de dos exposiciones de arte plástico bidimensional, de pequeño formato, que se ajustan a las condiciones particulares del área disponible, independientemente de si se trata de espacios cerrados o abiertos (como parques o zonas deportivas), si se cuenta o no con muros o mesas, etcétera. Esto implica que no hay un recorrido determinado ni una disposición espacial específica, razón por la cual el criterio de los encargados a nivel local de cada montaje cobra relevancia en el proceso. No obstante, las exposiciones cuentan con una identidad gráfica  común para los contenidos y productos relacionados con el proyecto curatorial.

Metodología

El desarrollo de Identidad en circulación consta de dos fases:

Fase I. Investigación y socialización extranjera

Etapas:

1) Convocatoria y selección de artistas extranjeros.

2) Gestión a nivel local (Orinocoamazonía): contacto con instituciones para determinar lugar y fecha de montaje, así como revisión de las condiciones particulares del espacio.

3) Producción de la exposición conforme al formato propuesto (ver Remesa expositiva).

4) Montaje de la exposición de arte contemporáneo de Colorado, EE.UU. en los lugares seleccionados dentro de la Orinocoamazonía.

5) Proceso de formación: este proceso incluye charlas (arte universal, arte contemporáneo en Colombia y arte regional), conformación de una escuela de guías y visitas guiadas a la exposición.

Fase II. Interacción regional

Etapas:

1) Socialización de la propuesta: En esta etapa se activarán mecanismos para garantizar la participación regional; a la apertura de la convocatoria se sumará la investigación de la actividad artística local, lo que implica visitar talleres y demás lugares de trabajo para dialogar con los artistas.

2) Seguimiento: Se adelantará el acompañamiento presencial y virtual (web) a los artistas interesados en la convocatoria. Se entregarán referentes como apoyo a su proceso creativo.

3) Selección de obras: Tras adelantar el proceso de inscripción a través de la web (ver Convocatoria), se seleccionarán las obras para integrar la muestra local.

4) Producción de la exposición conforme al formato propuesto (ver Remesa expositiva).

5) Montaje de la exposición: En los mismos lugares que participaron de la fase I, se adelantará el montaje de la exposición de arte contemporáneo orinocoamazónico.

Por último, se hará entrega de esta colección a Colorado, EE.UU., con el fin de montar la exposición en un espacio con condiciones similares a los de la región orinocoamazónica (no institucionalizado).